"La guerra es como cuando llueve en Nueva York y todos se juntan bajo los techos de las calles. Se hacen familiares los unos con los otros. Perfectos extraños. La única diferencia es que en la guerra también está lloviendo en el otro lado de la calle, y la gente acurrucándose allá está tratando de matar a los que están juntándose acá"
I Am in Eskew, sujeto de la playlist que comenzó este análisis, es un podcast de horror de 30 capítulos. Son las grabaciones de David Ward, que se ve atrapado en la ciudad de Eskew, locación desconocida, y los horrores que describe a un vago "exterior". Lo que separa la narrativa de Eskew de otros podcasts de horror que he escuchado, es que el antagonista, fuera de ser una persona, o dígase ente maligno similar a un dios (como en Magnus Archives) o un ser que aterroriza (dígase fantasmas u hombres lobos) o lo monstruoso como un submundo del nuestro (pienso en por ejemplo, Alice isn't dead), el horror es una conciencia y a la vez una locación, esto sería la ciudad de Eskew en sí. El podcast comienza con David diciéndonos: "Ya no me aterroriza la gente, sino los lugares". Las paredes no "contienen" el horror sino que lo causan y David se ve sin posibilidad de escape porque no solo la ciudad sabe que esta en ella, sino que desea su presencia y angustia. La historia empieza in media res y David no está intentando escapar, solo quiere decirnos que está atrapado, que está intentando sobrevivir, y que esta solo.
Nuestro segundo sujeto es la sitcom de los 70-80 M*A*S*H. Mash es una comedia- drama ubicada temporalmente en la guerra de Corea y televisada durante la guerra de Vietnam. Usó su poder televisivo para entregar mensajes anti guerra de manera accesible para el público, y aún hoy en día es impresionante reconocer cuanto se la jugaron para decir "la guerra es mala" incluso más que media hecha hoy. La serie gira alrededor de un hospital móvil en Corea, encargado de realizar mayoritariamente cirugías de emergencia y el protagonista de la serie es Hawkeye, cirujano, cuya característica principal es su sentido del humor, y su capacidad de tenerlo en, bueno, el medio de la guerra. La propiedad episódica de la serie significa que esta cae en los hombros de los personajes mas que en trama, y sus conflictos con personajes de visita no se expanden fuera de los 20 minutos que toma resolverlos. La serie evoluciona a través de sus 11 temporadas, siendo las primeras prácticamente solo comedia, mientras que las últimas y en especial su desenlace caen más en el drama, y las consecuencias que la guerra tiene en los personajes.
Mi primera idea de dónde es que yace la sobre-imposición entre ambas va a hacia lo horrible e inescapable, lo mental interseccionado con lo físico, quién eres y dónde estas y donde se empieza a borrar la separación. Es en el primer capítulo de Eskew donde el horror de la ciudad se nos es descrito como un estado de terror donde "tu mismo, al confrontar la pesadilla, estas causando que algo terrible ocurra". Eso ya de por sí nos da un paralelo directo con Mash: la realidad de ser una herramienta de la guerra. Los personajes de Mash, y en su mayor medida Hawkeye quién es más crítico del conflicto, se ven enfrentados a la realidad de que por mucho que intentan salvar vidas, estas solo volverán a ser puestas en riesgo en el frente de batalla, ya sea para volver heridos nuevamente al hospital, morir, o continuar la violencia. Es una ironía cruel, pensar que quizás el menor daño pueda nacer de no salvar a estos soldados, que quizás al dejarlos morir morirá también la guerra, pero ninguno de ellos es capaz de tomar esa decisión (moral y prácticamente). Y este es un conflicto que se repite una y otra vez en la serie: Hawkeye trata de detener helicópteros de irse pues solo traerán más heridos pero eso no detendrá la guerra, engaña a un general para operarlo y dejarlo incapaz de llevar a sus soldados a batalla pero eso no detiene la guerra, Hawkeye salva a un soldado solo para que este vuelva al frente y mate a más personas, efectivamente continuando la guerra al salvarlo. Eskew toma este concepto de existencia con horror como consecuencia en un sentido más literal, la ciudad ve a David como alguien que la ve por lo que es, y casi enamorada de él le presenta su horrores como pruebas de lealtad, o regalos. En el mismo episodio del principio, amantes se intercambian cartas abstractas de pasión y posesión, y se presentan obsequios, como una flor perfecta hecha de piel y carne, se replican las acciones de un afecto que solo encuentra traducción en el horror. Es una metáfora de la relación que la ciudad tiene con sus habitantes, entregándose "al parecer con los únicos materiales que posee", que en su caso es lo grotesco. Ambas relaciones, la de los médicos con la guerra y los habitantes con la ciudad, son relaciones de mutualidad donde una parte por virtud de situación no puede escapar, y la otra necesita del otro como un espectador. Y si bien a diferencia de Eskew la guerra no tiene una conciencia como tal, Mash hace el análisis de que una creación de violencia y horror no puede dar frutos a algo distinto de sí mismo, que nada bueno puede salir de la guerra por consecuencia de salir de la guerra: la única forma de llegar a la paz es deteniéndola, pues esta solo se alimenta de si misma.
El segundo episodio de Eskew abre con la idea de que David no puede traer su vida pasada, es decir, su vida antes de llegar a Eskew, a Eskew. Nos describe el intento de imprimir fotos, como estas se corrompen, los rostros de sus seres queridos y los escenarios confundiéndose y deformándose "como si un video de secuestro ha sido tomado de mi propia historia. Y, de hecho, se siente como una amenaza consciente y calculada. Un acto de violencia contra la persona que solía ser". Y este acto no es solo violencia hacia su pasado, sino hacia su presente, atrapado en este lugar dudando si una vida anterior siquiera existió. En Mash, esta pérdida de identidad empieza como un elemento visual, la serie toma lugar en Corea, donde ninguno de los personajes tiene una historia propia y por tanto sus introducciones están sujetas su rol e identidad militar. Al de-contextualizar a estas personas de su hogar este solo existe en diálogo, ya sea en forma de nostalgia o fantasía, y el único lugar físico y por tanto existente es Corea, ya bombardeada y presa a su vez de la guerra. Las veces que el hogar es representado de manera visual es a través de videos caseros y ellos, con voces estáticas e imágenes en blanco y negro, disparan inmediatamente la idea de que esto no es más que un substituto, la vida pasada artificialmente reconstruida, la guerra deformando también el hogar. Y el mismo horror que siente David frente a la idea de olvidar quién fue y los rostro de aquellos que quizo sin el presente recordatorio, las menciones del hogar reiteradas durante la serie pasan de ser suaves profundizaciones de personajes a una fe desesperada en una identidad no expuesta a la guerra. Bj, uno de los protagonistas, se refiere a si mismo no como un doctor militar sino como "un civil temporalmente deslocalizado" y esta idea de desconexión entre la guerra y la identidad es desafiada durante la serie como un conflicto principal. Bj es presentado usualmente escribiendo o leyendo cartas y sufriendo la pérdida de su vida familiar; es quien más habla de su casa y sus habitantes, y presenta la idea de la guerra como una atemporalidad: Bj vive en el pasado y en el futuro, el presente por virtud de estar ocupado por la guerra, no existe. La guerra, reitera, es un sueño del que algún día va a poder despertar, y su verdadero ser despierto no sufrirá consecuencias. Sin embargo una y otra vez su identidad se ve amenazada, cuando pierde oportunidades de vivir el sueño americano con su familia y no sabe como encontrarse fuera de ese contexto, y cuando la guerra toma en sus manos la decisión de recontextualizarlo: lo obliga en ocasión a elegir su vida por encima de otro y es obligado a reconocer después del hecho "me hicieron un soldado". La tragedia viene al entender que al igual que el doctor no encontraba su lugar en la guerra, puede que el soldado olvide como llegar a casa. David cuenta sus noches solo en su apartamento "paso por las fotos e historias de mi vida pasada, los rostros que recuerdo. Solo para asegurarme que las recuerdo. Creo que era un mejor hombre entonces. Quizás" Y es sobre esa duda, no saber con seguridad cuánto se ha cambiado. El hogar se presenta como el faro capaz de mantener la identidad intacta, y a través de la distancia y la exposición al horror, el peor temor es el riego de olvidar que ese faro existe. Últimamente, que la identidad sea algo que ya no encuentre lugar en el hogar y se encuentre varado en el horror.
I Am in Eskew toma la decisión de introducirse a si mismo con la pregunta central de '¿cómo se percibe y comporta el amor dentro del horror?´'. David nos habla de la correspondencia de estos individuos enamorados al punto de la incoherencia, y se obsesiona con la idea de un amor tan dependiente y profundo: “En la noche me desvelo en mi vacía cama doble, tratando de no escuchar los ruidos más allá de las paredes, y me imagino poseyendo un amor tan intenso, tan individual, como la pasión del Sr How y la Sra Why”. El hecho es que esta intensidad y dependencia particulares solo pueden existir bajo las condiciones de horror. Al desear algo similar David esta presentándose como voluntario para la ciudad, y termina huyendo aterrorizado, finalmente rechazando este amor pues no es capaz de soportar su rostro, lo grotesco del obsequio. Bajo esta misma idea podemos decir que Mash, al forzar a los personajes a crear conexiones tan profundas y a quererse como familia propia les está haciendo una ofrenda que al existir bajo el contexto de la guerra forzará a los personajes a preguntarse cómo sobrevivir ambas cosas. Bj, en un infame capítulo donde es tentado a ser infiel, admite que no puede encontrar en sí mismo el espacio para preocuparse por la gente mientras está en Corea, "no puedo pasar de un hola a un te amo gracias a la guerra". El final de la serie sin embargo, actúa como un contraargumento a este principio, remarcando que la importancia que cada uno de ellos a tenido para el otro es indiscutible, lo que carga su propio peso, este es ¿cómo agradecer el horror? La despedida de Hawkeye y Bj marca el final de la serie con la confesión de que si bien la guerra es algo que desearían nunca hubiera pasado, el hecho es que pasó, y pueden encontrar alivio al saber que se encontraron el uno al otro, y que si bien el intento de olvidar los horrores es parte de lo que deben hacer para continuar con sus vidas, el afecto es algo de lo que nunca podrán desprenderse. Esto, obviamente, es parte de la tragedia, y podemos concluir que el acto de existir en estas condiciones de violencia extrema, por mucho que se encuentren bajo la protección cómica de una sitcom, no puede resultar en algo infiel a su contexto. El horror, tanto como el amor en la historia de Orfeo, pide que uno mire atrás, "aquí esta mi pregunta. Si el fantasma quiere nada más que ser visto, por qué aparecería detrás tuyo, y no frente a ti? La única respuesta que puedo encontrar es esta: aparece detrás porque ya sabe, con certeza absoluta, que no tendrás ninguna opción más que darte vuelta"
Finalmente decir que este análisis fue hecho a partir de los primeros 5 episodios de I Am in Eskew porque temo escuchar el resto, y que aún no termino el podcast. También añadir que iba a incluir más sobre la final de Mash pero al abrir el video me puse a llorar instantáneamente aún después de haberlo visto hace más de un mes. Este hecho me choqueó tanto que he decidido dejar este análisis como está. Buenas noches.
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