domingo, 17 de marzo de 2019

Conversaciones con mi madre

1-. Esa vez que me vivíamos en el campo y me contó que había visto la misma lagartija 3 veces y yo le pregunté como sabía que era la misma y me dijo no lo sé. Le dije quizás es tu espíritu animal y me dijo eso tendría sentido, pero entonces qué quiere decirme... quizás que necesito más sol. Eso es profundo, dije. Desearía que mi espíritu animal me diera algún consejo, pero ni siquiera se cual es. Un dinosaurio, teorizó mi madre. ¿Mi espíritu animal está extinto?... explicaría harto. Una gallina, entonces, dijo ella.

2.- Una vez estábamos en el patio tendidas en la hamaca y yo le estaba contando una historia sobre un dragón con 12 capas de piel. Ella se estaba quedando dormida cuando noté que en su pierna tenía una marca redonda blanca y le pregunté si era una cicatriz. Me dijo que no, que era una marca de nacimiento. Le dije Ahh, una herida de flecha, entonces. Me dijo si, cuando era cazadora celta. Yo tengo una en el brazo, pero es como cuadrada, así que no se. Una ballesta, me respondió. Oh, Francia, exclamé y nos quedamos dormidas.

3.- Estábamos hablando mal de un primo y mi madre dijo... déjalo, es de esas... almas primitivas. No es su cuerpo sino su espíritu el que no ha evolucionado. ¿Somos almas evolucionadas, nosotras?, pregunté. Más que él, por lo menos, respondió.

4.-Estaba estudiando cuando mi mama entró a mi pieza y me preguntó como estaba. La verdad estaba muy cansada y se lo dije. Ella procedió a colocar sus manos como preparando un kamehameha y me dijo déjame concentrar energía. Le dije ok y espere unos 30 segundos. Me tiró la bolita de energía dramáticamente. Sí me hizo sentir mejor, honestamente.

5.- Cuando mi tío abuelo murió, mi madre no quizo que fuera al funeral, así que ella fue sola. Yo quería ir, pero mi madre me dijo: no ganarás nada yendo.  Un tiempo después soñé que estaba hablando con mi tío, y él decía "Siempre me sentí apartado... había algo que nadie entendía..." al no terminar la idea, mi madre que también estaba ahí empezó a preguntarle qué quieres decir, qué quieres decir, qué quieres decir... mi tío sale corriendo, mientras tose violentamente y cae, muerto. Cuando le conté este sueño a mi madre, ella me preguntó por que no le había preguntado yo, que quería decir. Le dije que no lo sé y ella me dijo perdiste la oportunidad.

6.- Una vez mi madre estaba haciendo lentejas, y se le quemaron. Yo estaba en el comedor mientras ella trataba de salvarlas y me dijo Uff. No se me quemaban las lentejas desde la guerra. Le pregunté cuál guerra. Me dijo Uhm, no se si fue la segunda o la primera... quizás fue antes... no, no fue la primera porque ahí era enfermera, debió ser la segunda. Le pregunté que había sido en las guerras de antes y ella me dijo Oh, primera línea.


7.-Un día mi mamá me contó en el desayuno que había soñado con tres mujeres. Eran todas de distintas partes del mundo, y hablaban idiomas que no entendía. Estaban cantando, a su alrededor, y la miraban, como queriendo que entendiera. Mi mama sentía que poco a poco empezaba a entenderlas, no las palabras, pero los conceptos. Cuando finalmente empezó a entender despertó. Lo curioso, me dijo, fue que al despertar seguía escuchándolas cantar, pero ya no las entendía.

8.-  Mi madre tiene un conflicto con la tristeza. Desgraciadamente, eso causa que tengamos problemas a veces, siendo que tengo periodos de melancolía frecuentes y mi mamá me pide que pare, que no tiene sentido, y yo lloro más. Hace unos años mi madre heredó una reliquia familiar, un cuaderno de poemas de su abuela. Era evidente que mi bisabuela tenía depresión, y sus poemas eran realmente tristes, y mi madre quería quemarlo viéndolo como purificación. Yo lo ví como un pecado. Discutimos. Mi madre decía que la familia era un árbol, y esta era una rama podrida, que había que cortarla. Yo le decía que ya no podíamos ayudar a su abuela, pero podíamos recordarla, que ver su tristeza como algo que aborrecer era negarla. Mi madre quería buscarle un cierre, de alguna forma. Al final yo le saqué fotos al cuaderno cuando mi madre no estaba, y luego el cuaderno desapareció. Un año después, me robaron el computador donde estaban los poemas y tuve que reconocer que quizás el universo si pedía su desaparición.
El año pasado, estaba en una regresión con mi sicóloga. Me hacía entrar en una habitación y me preguntaba quién estaba ahí. Mi tio abuelo, respondí. Me hace entrar y hay una mesa, el té esta servido. ¿Te sientas con él?, me preguntó. No, le respondí. En la mesa estaba mi bisabuela, y es con ella con quien hablo. Cuando la regresión termina, mi sicóloga me pregunta de que hablé con mi tío, y con mi bisabuela. Le respondo vagamente. Se queda entre nosotros.

9.- Un día estaba estudiando para una prueba de la U, y me sentía pésimo. Se había hecho de noche y sabía que tenía que seguir estudiando, pero también quería dormir, y no sabía que hacer. Decidí sacar una carta del tarot, y me salió la Luna. La Luna significa locura, sentimientos intensos, desequilibrio. Uno de los significados era "probablemente algo malo pasará pronto". Decido que esta carta no me ayuda, revuelvo y vuelvo a sacar una carta. Me sale la Luna de nuevo. Cuando mi madre va a verme estoy en un estado de casi total paranoia y me pregunta que pasa. La abrazo y le digo mamá. Algo malo va a pasar. Me dice que pasó y le cuento. Me dice, Chanchi..... no es tan profundo... le preguntaste que hacer... te salió la Luna... te esta diciendo que estudies ahora. Mi reacción fue como la de salir de un trance y decir Oh. Tiene sentido. Mi madre fue a hacerme un té y seguí estudiando. El té ayudó.

10.- La última conversación que tuve con mi madre fue por teléfono hace unos días. Hablamos de algunas cosas y luego le conté que había tenido un sueño donde iba a visitar a mis amigas y cuando estábamos ahí había una tormenta. Mis amigas decidían ir a la playa de todas formas, a pesar de que las olas eran de unos 40 metros. Mientras estábamos en la orilla yo tratando de convencerlas de no ir a nadar, escuchamos unos gritos. Donde el mar se había recogido estaba el cadáver de una niña. Le dije a mi madre que les había dicho a mis amigas que se cuidaran. Mi madre me dijo, eso está bien pero lo más probable es que sea que estando lejos, tienes miedo a morirte en sus memorias. En perderte en ese mar. Le dije gracias por eso mamá. Ella me contó que había soñado que encontraba mis llaves en el patio, y que por primera vez se sentía consciente de la distancia que nos separaba, de cuánto me extrañaba. Nos mandamos cariños y nos despedimos.

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