- Cortinas que funcionan. Por alguna razón justo antes de venirme acá las dos (2) cortinas que hay en este lugar se echaron a perder, y son de esas que se enrollan en si mismas, así que ahora cuando quiero subir las cortinas tengo que pararme en la cama y enrollarlas con las manos con cuidado para que no se echen más a perder, y al final tengo que equilibrar la parte del final que tiene peso encima del rollo que queda arriba.
- Privacidad. Estaba subiendo las cortinas con el proceso ya descrito (que toma varios minutos) y vi una sesión de fotos en el edificio del frente, en un balcón de 3 por uno y medio, como el que tengo yo. El fotógrafo era un joven indie otaco promedio, le tiro entre 22 y 27 años. Fotografiaba a una cabra que se parece a la mitad de las estudiantes de mi u, con el corte honguito que se puso de moda hace un rato ya. Tenía una polera de tirantes negra y se ponía a jugar con la cortina semitransparente. No se porqué pero es la weá más chistosa que vi hoy, y mientras lo contaba por Whatsapp unos pisos más arriba salió el papá promedio más chileno que he visto sólo con una toalla a la cintura para poner ropa interior a colgar en el balcón.
- La calma de saber dónde terminan las ciudades. No sólo Santiago es más grande que la chucha y no se dónde estoy la mayoría del tiempo, pero hay comunas al lado. No se cuando parten y no se cuantas hay pero ahora moovit es mi mejor amigo.
- Lo adrenalínico de andar en micro es algo que por alguna razón extraño. Debe ser porque mi vida no es tan emocionante y la adrenalina la recibo cuando intento expresar afecto en público y temo que me maten por maricón. Al no hacer deporte, mi único acercamiento a lo extremo debe ser andar en micro por avenida España o Uno norte, dependiendo de la hora, y sentarte en la ventana para ver lo cerca que puede ir la micro de al lado sin morir. Tal vez hay de eso en Santiago, pero yo tengo que tomar la 516 o 519, que son esas nuevas con aire acondicionado y wifi. No hay adrenalina, solo una extraña visión de lo que podría llegar a Valpo en unos 20, o 25 años.
- Los días son mucho más largos cuando te levantas a las 6:30 de la mañana en vez de las 2 de la tarde. Esto es por algo extraño que aún no se explicar.
- Últimamente tengo mucho miedo caminando por acá. Andan matándonos de nuevo, a un cabro trans le hicieron una esvástica y no pueden usar la ley Zamudio, por alguna razón. No se en qué confiar y me da miedo ir por la calle porque se nota a una cuadra de distancia mis Gender Troubles. No se cómo defenderme en la U si pasa algo, andan apareciendo carteles facistas en todas partes. Hay muchas weás pasando y tengo todo confundido. Hoy alguien me miró mucho en el metro y sólo podía pensar que tal vez me intenten matar a golpes a mi ahora. Quiero volver a sentirme seguro.
"¡Oh! Crabb" (Armstrong, B. J., 2009) "Cuando muere el autor, nace El Noco" (Noco, E., 2018)
viernes, 15 de marzo de 2019
6 cosas que tomé por contado antes de venirme a estudiar a santiago, un artículo para el noco
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario